domingo

Después de llorar respiras mejor


En el cementerio olía bien esta mañana. Una mezcla de aromas que no conozco, y que daban al sol de este domingo un coro perfecto, como el de Little trouble girl.

Al lado de la foto de mi madre había flores blancas, amarillas y violetas. Sus colores preferidos. Me pregunto quién las pondrá allí, ahora que mi abuela murió. No creo que sea mi padre, por mucho que haya cambiado últimamente.

En el mármol, bajo unas fechas que nunca podré recordar, pone algo así como "Quien halla a una gran mujer ha encontrado un gran bien, y el Señor le dispone un manantial de alegría".

Me apetece un intercambio de alegría, un día de éstos... aunque espero no volver a esta ciudad con aires de pueblo en muchísimo tiempo.

.
[ya sabes]
.

Por cierto, te manda un abrazo. Dice que también se acuerda de ti.

sábado

Por no hablar


9 años después, pienso lo mismo.

¿Congruencia, tozudez, inmovilismo?

(Creo que es la primera vez que he escrito "tozudez").

Free as a bird in Praha


I heard them sing in the distance
But I was blinded by the sun
So I reached out for someone, grabbed an arm
And said “would you walk me home?”

That someone was a lady
Whose freckled nose I can’t recall
But she left a mark on my skin
Right before we laid down to sleep
And then she asked me to keep talking
Just to hear my voice

So I closed my eyes and sang this song
And I squeezed her hands and then let them go
And I got up and left her there to dream alone
For the two of us were too afraid to love

We’ve been looking for each other ever since that night
And I thought I heard her singing once but I was blind
So I ramble around, hoping to be found
And I leave a trail of eyelashes behind
Until her lips come back to breathe with mine

domingo

Un elefante en Zagreb


Salió a beber la última en el portal con 4 o 5 australianos que llevaban allí unos días más que él. No quedaba nada por ver, dijeron, pero la ciudad era tan barata que 50€ duraban una semana, incluyendo maría y alguna chica, y ante esa perspectiva poco les importaba lo demás. Tal vez por eso le acogieron con ellos; tal vez por eso le invitaron a todo cuanto quiso y más. Cansados para sonreír, eran camaradas de Sanvoca 20, aunque ninguno supiese el nombre del otro.

Alguien sacó una guitarra y todos fueron tocando algo que los demás acompañaban golpeando latas y cantando en inglés de borrachos no británicos. Cuando le llegó el turno cantó "you will miss me when i burn" y la fiesta decayó un poco...

Y ahí estaba él, con los descendientes de los criminales desterrados, con pijama y sin calcetines, cuando su cuerpo le recordó que hacía ya demasiadas horas que no comía. Se acordó de Steffi en Berlín diciendo "Bier ist... " (no sé cómo se escribe, sí sé pronunciarlo; significa que la cerveza vale como un bocadillo). Fuese cierto o no, estaba hambriento.

Entró a coger el abrigo y unas coronas, y salió a la calle en busca de algo para comer. Aunque aquí ya no estuviese prohibida la coca-cola, supuso que no sería fácil encontrar un sitio abierto a esas horas de la noche, así que no se puso calcetines. Con un razonamiento lógico sin precedentes pensó que cualquiera desistiría de atacar o robar a un tío con la barba despeinada que anduviera solo y sin calcetines bordeando el Danubio, cerca de los barcos de turistas, justo al lado del Novy Most (junto al restaurante con forma de ovni que abandonaron hace años).

Se dió cuenta entonces de que no tenía ya miedo de nada.

"De nada" significa justamento eso: de nada. Después de haber sido educado y criado en el miedo, había conseguido al fin dejar de sentirlo. En una especie de revelación natural (y ahora sé cuán significativo fue lo que cantó aquella noche), llegó a ver lo que era, lo que había a su alrededor.

[De pequeño se encerraba en la habitación del que iba a ser su hermano, se sentaba en el suelo con la espalda contra la puerta (pensamiento infatil: creía que así nadie podría entrar y sorprenderle) y lloraba. Lo hacía muchas veces, movido por un sentimiento de rabia y frustración ante la idea de tener que morir algún día. No podía concebir tamaña injusticia. ¡Con tanto como (imaginaba) había por vivir!

(Cada día despierto, y cada día más tarde me duermo)

Por miedo a morir viajó una vez 26 horas en autobús, teniendo ya comprado el billete de avión. Un falso sueño/premonición que ni él se cree aún hoy sirvió de excusa. Temía no poder volver a reencontrarse con una persona que ni siquiera sabía que llegaba (y que, cuando apareció por sorpresa en su puerta, no hizo más que echarse a reír nerviosamente, incapaz de hablar).]


Al día siguiente, cómo no, se despertó temprano. Decidió dejar ese lugar. Recogió sus cosas y fue a la estación; preguntó por el siguiente tren hacia Viena. "40 minutos", le dijeron. Perfecto. Una última visita al centro.

Salió a despedirse del sol eslovaco y, mientras esperaba para cruzar la única calle con tráfico que vió allí, una mujer arrugadísima se puso a su lado, tiró de su brazo izquierdo para llamarle y dijo algo que no entendió. La miró bien. Apenas medía algo más de un metro, vestía totalmente de negro y parecía haber vivido más de 200 años. Sus ojos, sin embargo, brillaban como si fuese una niña. Pero había polvo en las arrugas de su cara, en los pliegues de su frente. Y no estoy exagerando.

Le dijo que no entendía nada de lo que decía, confundido pero no extrañado por la situación, y entonces ella señaló su cara y dijo algo así como "you... Peter... Peter Evangelist... you...". Sólo se le ocurrió asentir encogiendo los hombros. ¿Qué otra cosa iba a hacer?

Cuando no tienes a nadie, nadie puede hacerte daño.

jueves

Esta vez tampoco


Me descalzo y encojo en el asiento del coche. Tú me miras con expresión nerviosa, sin saber si hablar o encender el motor. Sabes que el mío está en marcha, y sabes que puedo aguantar toda la noche. Eso asusta.

Yo mismo estoy asustado, pero disimulo bien. Empiezas a liar un porro y yo cambio la música. Hola, Frank. A ver cómo salimos de ésta.

La última vez que lo hicimos fue en marzo, y 6 meses parecen mucha distancia. Aunque ahora estemos solos en la oscuridad de un aparcamiento. Aunque hayamos cenado juntos y aunque hayamos hablado durante horas sobre lo que hemos hecho, sobre lo que queremos hacer.

Tal vez por eso no quede ya nada que decir. Al menos con palabras.

Es hora de cerrar los ojos. Hora de vernos otra vez sin disfraces, sin inútiles prejuicios. Ya habrá tiempo para lamentaciones, remordimientos y culpabilidad (in)fundada. Sabes que después de esta noche me voy muy lejos, y ninguno de los dos sabe si volveremos a vernos. La perspectiva tiene algo de romántico, si tú también entiendes que esta palabra significa destrucción irrevocable, sin miradas al pasado. Este lugar, este momento, es perfecto para una catarsis tranquila. Hasta en eso somos extravagantes.

En mis brazos se marcan las venas hinchadas. En la oscuridad puedo distinguir sin problemas tus costillas. ¿Por dónde empezamos esta vez? ¿Cuánta ropa te sobra?

Nunca creímos que podríamos llegar a este nivel de adicción, y sin que eso sea necesariamente negativo, sí me hace pensar durante unos segundos si somos tan débiles como los demás nos ven, o si simplemente los demás no nos ven. No es que importe demasiado, la verdad.

Basta de pensamientos (action speaks louder than words).

El tiempo se nos hecha encima, los coches aparcados a nuestro alrededor empiezan a desparecer, y el continuo subir y bajar las ventanillas (el calor, el olor, las luces que se mueven) hacen que nos precipitemos en una vorágine (y perdón por la palabra) de inquietud, pequeñas dosis de satisfacción física seguidas de aprensión mental, sustituidas otra vez por el placer de la química, paulatinamente más presente a medida que nuestra conciencia (consciencia) está cada vez más ausente. Si no lo puedo explicar mejor es porque mi cerebro anestesiado dimitió poco después de verte abrir la pequeña bolsa verde.

¿Cómo terminaremos con esto? ¿Cuándo volveremos a abrir los ojos? ¿Dónde será la próxima vez? ¿Por qué habrá una próxima vez?

¿Quién puede escapar de sí mismo?

Nos despedimos eufóricamente exhaustos, tranquilamente alterados, disimuladamente confusos, perfectamente imprecisos, sabiendo que no entendemos nada, peleando por parecer en paz, y con la sensación de que ésta no es la última dosis. No esta vez.

sábado

Ven, Muerte



Otra mudanza.
Mis cosas viajan tres cientos kilómetros más. En el camino se quedarán objetos y recuerdos, y por el camino pensaré cuántas cosas (in)necesarias he ido acumulando.

Otra mudanza solo.
Y es un poco triste, y algo más cansado (¿o era al revés?), hacerlo sin nadie que se siente al lado en el coche. Claro, que así caben más cosas.

Otra mudanza.
¿Para qué? ¿Qué busco? ¿De qué huyo?
Otra vez tú, otra vez yo. Otra vez todo por el suelo.

Otra mudanza.
Otro viaje sin destino, y ojalá nadie me espere. Vivir cuesta cada vez más, y no me refiero sólo al dinero (aunque también).
Mejor intentar olvidar ese tema.

Ven, Muerte. No tardes. Estoy cansado de esperarte.

martes

17 meses. 6 canciones


Old dictionary>
Son las 17:39h y tomo el té en la cama. A la hora de comer he paseado mi enfermedad hasta el puerto olímpico y casi se me hace tarde a la vuelta (como si importara), pero me he dado un baño de sol y casi consigo olvidarme de todo durante cuarenta minutos. Ahora estoy tapado tratando de calentar mi garganta y pensando que nadie me va a sacar hoy de aquí. Lo siento por el nuevo grupo; tendremos que empezar otro día los cuatro juntos. Mi cerebro también se cansa, ¿sabes? Y ya es hora de darle algo de tranquilidad.

King to crown pt.1/Acid scratch pt.2>
Muchos emails y llamadas, pero sigo sin saber nada de las pocas personas que me importan.
Me has escrito por fin, dices que necesitas cariño.
El té me abrasa los labios y la garganta a su paso, pero es una sensación que me trae buenos recuerdos. West orchards, y la pequeña tienda de Thornton's donde vendía chocolate y llevaba corbata, donde sonreía a viejas y jóvenes, donde Carol me enseñaba a vivir sin madre mientras Kate se ponía roja con mis bromas, donde Elaine trataba de robar bombones mientras yo iba al almacén. Nunca supe el nombre del viejo que abría el ascensor en el sótano, pero cada mañana nos saludábamos más amigablemente que el día anterior. El hombre movía su bigote y decía algo que jamás llegué a entender, yo sonreía y contestaba confiando en que mi respuesta no estuviera muy alejada de su comentario...
Yo también necesito cariño.

Coxsonne>
Un día de estos me atreveré a hablarte, y lo haré como si nada. Dejaré así atrás todas las veces en que (¿casualmente?) nos hemos quedado solos en el ascensor, o hemos coincidido en el mismo vagón de metro casi vacío, o hemos elegido el mismo banco para almorzar al sol, o hemos cruzado la misma calle al mismo tiempo mirando cada uno hacia un lado...
Te preguntaré tu nombre, me presentaré dándote la mano, y te preguntaré si quieres venir a pasear el domingo por la tarde (porque estoy fuera tocando todo el fin de semana, y eso es un buen tema para empezar una conversación).
Y el domingo espero poder preguntarte qué es eso que llevas cada mañana en el termo chino al trabajo, aunque me gustaría pensar que ya lo sé...

Acid scratch pt.1/Shocklee/Exit-Salida>
En el camino de vuelta he visto por la calle a mi futuro yo. Un hombre alto que andaba con la cabeza muy agachada, casi forzadamente, con la barba casi barriendo el suelo, unas gafas casi horrorosas, el pelo largo y casi oscuro y un montón de libros en las manos. Andaba despacio, con miedo, con dudas. Era un casi-hombre.
Puede que en vez de libros yo lleve una guitarra grasienta y oxidada, pero seguro que andaré despacio, porque no tengo prisa ya por llegar a ningún sitio. Soy un casi-algo.

2-1-75>
¿Por qué se ve al que ama como la parte débil? ¿Por qué se odia al que desprecia, despreciándole?
Alguien dijo "Hay tres verdades: tu verdad, mi verdad, y La Verdad".

Yo digo: "¿Qué importa ya?"

New dirt/King to crown pt.2>
Lo bueno de hablar solo es que muchas veces tienes razón. Lo malo de tener razón muchas veces es que se te cierran los ojos. Lo bueno de que se te cierren los ojos es que al abrirlos te encuentras en otro lugar. Lo malo de encontrarte en otro lugar es que todos los lugares son el mismo.
Todos los lugares son el mismo porque eres TÚ quien determina ("hace") que un lugar sea de una forma o de otra. Y lo mismo sirve para las personas que te rodean.
No, lo mismo no sirve para las personas que nos rodean. Por eso es importante saber que cuando elegimos nuestra compañía estamos incidiendo mucho (¿mucho?) en cómo serán nuestras experiencias. Elige bien a tus compañeros de viaje. ¿A dónde quieres llegar?
Hace mucho que viajo y me hago viejo solo.

Vámonos, anda.

Sal de mis sueños


Ya.