mientras llenaba el depósito
entre la nada y la montaña
te vi esperando de pie
mordiendo los restos del algodón de azúcar
rosado,
el viento despeinándote como antes hizo
mi mano.
supongo que me quedó cara de tonto
cuando me guiñaste el ojo
porque reíste a carcajadas
y tu eco salió huyendo entre los girasoles.
pagué rápido
para seguir y buscar un lugar
donde escondernos y continuar
pero no hizo falta
o no dio tiempo
porque aceleré
mientras tú parabas
y me quedé vacío
mientras te a-
pre-ta-
ba
miércoles
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