sábado

Así es como pasó

“Cuando llegues a los alto de una montaña,
sigue subiendo”, leí en algún sitio.

Y eso hice.

Fui perdiendo equipaje
perdiendo amigos
perdiendo recuerdos.
Fui perdiendo el hambre
perdiendo dioses
y perdiendo pelo.

Todo por llegar más alto.

Hasta que una noche
desperté en medio del sueño
y te oí allá abajo
como un perro llamando a su dueño.

Sin saber cómo bajar
me dejé caer, una vez más
y me arrastré
hasta tus pies
y los besé
y descansé, sin dejarte hablar.

Había olvidado tu nombre
había olvidado tu olor...
y la curiosidad mató a este hombre
dulcemente,
................. sin dolor.