Mientras decides qué hacer conmigo
Sin dar ni una pista ni a ti ni a nadie
Sigo durmiendo con mi enemigo
Clavando cuchillos que trinchan el aire
Mientras decido qué hacer con el vino
No enciendo una vela por no dar señales
Y ahora que juego a quemar tus vestidos
No escucho a la gata por más que le hable
Mientras deciden si sirvo o te sigo
Las musas se tumban al sol del invierno
Y alargan los sueños que creí haber perdido
Arrancando mis alas al huir del infierno
martes
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1 comentarios:
La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio.
Nietzche.
Me gusta tu blog ;)
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