martes

Pero sí

Mientras abro la puerta a la enfermedad inventada

y escucho tus lamentos arpegiados en la distancia

no espero que vengas a dormir a esta casa.

No quiero que tengas que muñir esta cara.


Ya no reconoces mis pisadas

ni recuerdas mi fragancia

te preguntas qué queda cuando la duda pasa.

Te preguntas qué hacer para deshacer tu cama.


Pero no puedo contestar

porque yo no sé nada:

sólo tengo una historia eterna

que acabas cada luna

al cerrar los ojos en el mar

de tu almohada

creyendo que no hay nadie

que crea en crecer en tu cuna.


Pero sí.

Sigo aquí.


Yo soy el que cada día cuida tu jardín

que atrae a todos los pájaros hacia ti

aunque después no escuches sus cantos.

Aunque después los dejes partir.